La marca, tan fácil y a la vez tan difícil.

¡¡Por fin!! ¡¡Ya tengo mi empresa!! Muchos de vosotros (los que os hayáis decidido por la aventura del emprendimiento) en algún momento de vuestra vida habéis recitado consciente o inconscientemente estas dos frases acompañadas de un gran suspiro. Pero hasta llegar a ese momento hay que pasar por una especie de vía crucis en el que os encontrareis más de una piedra en el camino
PRIMEROS PASOS…

Dejando de un lado todo el tema burocrático (ya de por si farragoso) la creación de una marca para nuestra futura empresa es una de las cosas que más importancia y empeño le dedicamos pero a la vez, en la que peor asesorados estamos. Porque al igual que en los temas económicos o burocráticos nos dirigimos a los abogados y gestores, en lo que se refiere a la creación de tu marca o identidad hay que ayudarse de un profesional, de un diseñador.

No vale con dejarnos guiar por nuestros gustos, intuiciones, recomendaciones. Hay que ir más allá. Hacer un estudio de los valores que quieres que represente tu marca, el target al que va dirigido, dotarla de atributos y personalidad, conocer el sector, la competencia…

 

imagen corporativa profesional

… IDENTIDAD VISUAL

¡¡¡Ahora sí!!! Vamos a plasmar todo lo estudiado anteriormente en una imagen. Lo primero el nombre, siendo lo más persuasivo y funcional posible. Teniendo en cuenta cuestiones como la fonética, musicalidad y la economía (no debe de estar constituido por más de dos palabras).
Y segundo el logotipo que viene a ser nuestra versión gráfica del nombre de nuestra marca. Para ello habrá que elegir los colores corporativos. Este paso aunque parezca una elección basada en gustos, no es así. Hay que tener en cuenta que cada cultura asocia un color a unas determinadas ideas o sentimientos. Y así por ejemplo mientras el blanco es señal de pureza, paz, limpieza, transparencia…, el rojo lo asociamos a la agresividad, aventura, energía y pasión entre otras propiedades. Si todavía no lo tenéis claro pararos por un momento a pensar en la manzana de Apple. ¿Os la imagináis amarilla?

 

file6891268322007

Además de los colores, está la tipografía que al igual que los colores deberán plasmarse en todos los canales comunicativos de la empresa ya sean online como offline incluso hasta en el vestuario de los trabajadores. Todo tiene que tener una armonía que en su conjunto definan lo que la empresa es en sí.
CONCLUSIONES

A la hora de construir la marca hay que considerar que entramos en el mundo de las percepciones y las sensaciones. Nuestra marca es una imagen en la mente de los demás. Y ¡¡sorpresa!! no existe una sino cuatro.

  • La real.
  • La que queremos transmitir.
  • La que realmente transmitimos.
  • La que perciben los demás.

Lo ideal sería que estas cuatro categorías coincidieran pero nunca lo hacen, así que de nosotros y de nuestro esfuerzo depende que entre ellas haya la menor distancia posible.
Por último os hago una pregunta. ¿Seguís pensando que la construcción de una marca es una tarea que no requiere de la ayuda de un diseñador y asesor de comunicación?